Optimizar la Reforma de Salud; generar un sistema único, universal y gratuito; enfrentar la epidemia de obesidad y sus consecuencias; crear una perspectiva de género en los servicios y mejorar las condiciones de contratación de los médicos, son retos que enfrenta el nuevo gobierno, indicó Jesús Santiago Reza Casahonda, coordinador de Vinculación y Desarrollo Académico del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

De acuerdo con el académico, la reforma no funcionó porque las desigualdades continúan y enfermedades como la diabetes e hipertensión impactan en mayor proporción en lugares con más pobreza.

“Lo único que logró fue ‘tercerizar’ los servicios”, es decir, contratar a empresas privadas para realizar diálisis a pacientes con insuficiencia renal y estudios de laboratorio, entre otros.

Además, “desmanteló los servicios en todas sus dimensiones y otorgó poco crecimiento al primer nivel de atención, aunque las enfermedades que afectan a los mexicanos, como la diabetes, siguen vigentes y podrían ser atendidas en ese nivel”.

En cuanto a la generación de un sistema único y gratuito, Reza Casahonda explicó que “tendría que haber una transformación del reconocimiento a la salud como un derecho humano, que son universales e inalienables, y que por definición el garante es el Estado. La gratuidad y la universalidad son exigibles”, resaltó.

La Reforma en Salud destruyó poco a poco lo que se tenía ganado en este sistema, ya fuera en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) o incluso en la Secretaría de Salud.

En este caso, “el seguro popular demostró ser un fracaso. Si alguien enferma de algo grave no incluido en el catálogo, no acude a este servicio y se genera el gasto de bolsillo catastrófico que se pretendía resolver”.

De igual manera, debe existir un crecimiento en la infraestructura, con mejor equipamiento que ponderé la atención altamente resolutiva.

Sobre la prevención de la obesidad y sus consecuencias, queda claro que las campañas de “come bien” y “haz ejercicio” no funcionaron, porque este problema prevalece en la mayoría de los mexicanos.

Para el académico, sería mejor crear ambientes habilitantes o comedores saludables en todas las dependencias de gobierno. “La gente no cuenta con lugares en donde comer sano y termina consumiendo alimentos altos en grasas”.

Mejoramiento laboral

Mejorar las condiciones de contratación de los trabajadores de la salud es otro de los retos. “No se puede laborar con médicos y enfermeras que viven en la incertidumbre al no saber si continuarán con su empleo debido a sus contratos por honorarios, y que además viven amenazados de ser despedidos si no se portan bien”.

En algunos casos, los médicos deben tener varios empleos para conseguir un buen ingreso, con horarios de 16 horas al día. “Esto impacta en el servicio que brindan, pues viven cansados, estresados y enojados”.

Por último, subrayó, falta implementar una perspectiva de género en los servicios de salud. “Actualmente, el género femenino sufre de discriminación en el trato y los servicios. Por ejemplo, ocurren más infartos entre los varones, pero fallecen más mujeres porque al llegar al hospital no las atienden rápidamente”.

Además, la cifra de mortalidad materna aún es considerable debido a las malas condiciones de atención. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la evaluación realizada por el Observatorio de Mortalidad Materna en México en 2015 arrojó que ocurrieron 22.2 defunciones maternas por cada 100 mil nacidos vivos.

Fuente: UNAM

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