Las fobias son un tipo de trastornos de la ansiedad, que tienen repercusiones negativas en la vida diaria de las personas, como sentimientos de inferioridad y culpa, autoestima baja, aislamiento y depresión.

“No son trastornos psiquiátricos graves, sino un conjunto de síntomas desproporcionados de autodefensa, que se manifiestan ante un suceso u objeto en particular. Aunque sean conscientes de que su miedo no representa peligro, quienes padecen fobias sufren de palpitaciones aceleradas, problemas de respiración, deseos de huir y pérdida de control”, dijo Diana Patricia Guízar Sánchez, académica de la Facultad de Medicina (FM) de la UNAM.

Por ejemplo, si aparece un animal, un objeto o situación que produzca fobia, la persona afectada buscará alejarse sin razonar de qué manera lo hará, ni medirá los riesgos.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Psiquiatría, refirió la universitaria, las fobias son el diagnóstico psiquiátrico más frecuente tanto en niños como en adultos: entre siete y 12 por ciento de la población general en México las padece.

Se trata de un mecanismo de huida que se enciende en el cerebro primitivo. “El sistema de defensa se activa, pero el de planeación no, situación que puede ser riesgosa porque en un ataque de fobia la gente puede salir corriendo y cruzar la calle sin precaución”, ejemplificó.

Diana Patricia Guízar Sánchez, académica de la Faculta de Medicina de la UNAM.

Surgen por experiencias traumáticas o por transmisión genética. “Desde el punto de vista psicológico, un evento traumático podría desencadenarlas. Desde el aspecto biológico, ocurren por predisposición: si hay antecedentes familiares de ansiedad o depresión, se tiene más susceptibilidad a desarrollar fobias”. No obstante, aún no se conocen todos los mecanismos implicados.

Es amplia la lista, y las más comunes son: la aracnofobia (miedo a las arañas), aerofobia (temor a viajar en avión), agorafobia (a los espacios abiertos), cinofobia (a los perros), tripanofobia (a las inyecciones), claustrofobia (a los espacios cerrados) y glosofobia (a hablar en público), entre otras.

¿Por qué no acudimos al médico?

Existen algunas fobias que afectan mínimamente a las personas, pero otras, como la fobia social, perjudican gravemente la calidad de vida.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Psiquiatría, sólo cuando la fobia se asocia a otro trastorno de ansiedad o afectivo (depresión) que pudiera generar problemas sociales o familiares, la gente acude a los servicios médicos, pero también porque tiende a restarle valor a los miedos.

El tratamiento para una fobia es la terapia de exposición y la psicoterapia específica. No es necesario tomar medicamentos, pero si se deja pasar mucho tiempo antes de iniciar un tratamiento, es probable que ya se hayan desencadenado otros trastornos, concluyó.

Fuente: UNAM

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