A 12 años de haberse aprobado la despenalización del aborto en la Ciudad de México, sigue siendo un tema polémico aunque ha significado la reafirmación del derecho de las mujeres a la autodeterminación de su cuerpo, su maternidad y capacidad de elegir, coincidieron especialistas de la UNAM.

Julia del Carmen Chávez Carapia, directora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM) de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS), y Marta Lamas, del Centro de Investigación y Estudios de Género (CIEG), coincidieron en que es un derecho elemental del que deben gozar en todo el territorio nacional.

Con la despenalización del aborto, dijeron, se planteó acabar con la muerte de mujeres a causa de procedimientos clandestinos, introducción de objetos extraños al útero o autolesiones infringidas.

Datos de la Secretaría de Salud capitalina señalan que la interrupción legal del embarazo (ILE) hasta la doceava semana de gestación ha sido solicitada por 208 mil 231 mujeres desde abril de 2007 (el día 24 se aprobó en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, y el 26 se publicó en la Gaceta Oficial del DF) y hasta el 28 de febrero de este año.

El número de abortos es reducido, no es lo que se esperaba, pues algunos decían que cuando se aceptara, las cifras se dispararían, pero no ha sido así, afirmó Chávez Carapia.

Mujeres de todo el territorio, y hasta extranjeras, acuden a la capital del país para practicarse un aborto legal. La principal entidad es la CdMx, con 145 mil 442 interrupciones de embarazo; le sigue el Estado de México, Puebla, Hidalgo, Morelos, Jalisco, Querétaro, Michoacán, Veracruz, Guanajuato, Oaxaca y Tlaxcala.

Por su parte, Marta Lamas comentó que incluso el número de reincidencias –mujeres que abortan más de una vez– es mínimo. Entonces, “es falso el argumento de que la interrupción del embarazo serviría como un modo de control natal”.

La legalización ha significado la posibilidad de optar por un proceso seguro y sin cuestionamientos. Al llegar a las clínicas donde se realiza la ILE, especialistas explican las alternativas y, en última instancia, en qué consiste la interrupción del embarazo y la técnica a utilizarse.

Una trabajadora social expone que ante un embarazo no planeado o no deseado hay tres posibilidades: reconciliarse con la idea de ser madre y tener al bebé; tenerlo, pero darlo en adopción; o la interrupción.

Si se opta por la ILE, la usuaria de este servicio regresa a revisión y se le prescribe un método anticonceptivo adecuado a su forma de vida y expectativas.

En la actualidad, el método más utilizado es el medicamento, con 160 mil 841 procedimientos; 44 mil 349 se realizaron mediante aspiración; y más tres mil 41 fueron legrados.

“En la mesa de discusión está la importancia de homologar la regulación en otras entidades federativas; habría que cambiar el sistema existente, excepto en la Ciudad de México, de causales, por el sistema de plazos”, mencionó Lamas.

Con esto, el aborto sería posible sin justificación alguna, hasta la doceava semana de gestación; después de esa fecha aplicarían las reserva de ley (violación, malformaciones o el riesgo de vida de la madre, entre otros).

De igual forma, sería posible que coexistiera la protección de la vida desde la concepción como un precepto constitucional, sin que esto afecte la despenalización del aborto en el Código Penal, resaltó.

Finalmente, Chávez Carapia subrayó la necesidad de un cambio de fondo que involucre a hombres y mujeres, la cultura y formas de ver la vida, y que ellas sean consideradas como personas.

Fuente: UNAM

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