Mientras Donald Trump festejaba con los ricos y poderosos del mundo reunidos en los Alpes, y su Casa Blanca buscaba ofrecer un acuerdo migratorio que ofrece refugio para los hijos de inmigrantes a cambio de expulsar a sus comunidades, científicos y expertos advertían que el mundo está más cerca de un desastre nuclear y ecológico que nunca, poniendo al famoso “reloj del día del Juicio Final” a solo 2 minutos antes de la medianoche (hora simbólica del Apocalipsis).

Trump y los llamados titanes de la economía y política mundial están congratulándose entre buen vino y excelente cocina suiza, sobre qué tan bien les va. Para los más ricos, fue un año sensacional: el 1 por ciento concentró el 82 por ciento de toda la riqueza creada en 2017, según cálculos de Oxfam reportados por La Jornada esta semana. Trump enfatizó su reducción de impuestos sobre empresas y la desregulación del sector privado como el mejor regalo a los asistentes.

Pero en casa el Boletín de Científicos Atómicos avanzó hoy su reloj apocalíptico simbólico por 30 segundos más para quedar a sólo dos minutos de medianoche, la hora del fin de la humanidad, señalando que esto se debe al “fracaso del presidente Trump y otros líderes mundiales de abordar las amenazas inminentes de guerra nuclear y cambio climático”.

Representantes del Boletín de Científicos Atómicos -entre ellos unos 15 Premios Nobel- ahora considera que “el mundo no sólo es más peligroso ahora que hace un año; es lo más amenazante que ha estado desde la Segunda Guerra Mundial”. El reloj está tan cerca a la medianoche ahora como estuvo en 1953, momento más agudo de la guerra fría.

Sin embargo, los integrantes del consejo de ciencia y seguridad del Boletín -fundado en 1945 por científicos preocupados por la nueva amenaza nuclear- afirmaron que “estos son tiempos peligrosos, pero el peligro fue hecho por nosotros. La humanidad ha inventado los implementos del Apocalipsis; entonces puede inventar los métodos de controlar y eventualmente eliminarlos”. Ofrecen una serie de medidas para revertir el avance de las manecillas del reloj, incluyendo reducir las tensiones entre Estados Unidos y Corea del Norte, como también el conflicto con Irán; nuevas negociaciones con Rusia y otros poderes, mientras que la ciudadanía intensifique su presión sobre el gobierno para exigir mayor acción sobre el cambio climático y el abuso de tecnologías, entre otras cosas (para ver la declaración completa: https://thebulletin.org/2018-doomsday-clock-statement).

Otras amenazas

Pero aparentemente Trump y su gente consideran que los inmigrantes son una amenaza existencial más urgente para este país que las bombas nucleares. Hoy la Casa Blanca presentó al Congreso su propuesta de reforma migratoria que ofrece legalizar, incluyendo una ruta a la ciudadanía, para hasta 1.8 millones de inmigrantes indocumentados que llegaron como menores de edad conocidos como “dreamers” -más que el doble de los 700 mil que gozaban de protección de deportación bajo la orden de Barack Obama anulada por Trump- a cambio 25 mil millones de dólares para un muro fronterizo y otros elementos de lo que llaman “un sistema de defensa fronteriza” junto con nuevas y severas restricciones al ingreso de familiares de inmigrantes y la eliminación de la lotería de visas.

Casi de inmediato, el plan fue rechazado por demócratas y defensores de inmigrantes como una propuesta para expulsar a inmigrantes diseñada por “nativistas” (en referencia al asesor presidencial antimigrante Stephen Miller).

Por su lado, el Senado está ampliando pláticas bipartidistas para elaborar una propuesta que no necesariamente incluya las mismas restricciones que desea el presidente en buscar una negociación que se vuelve cada vez más urgente antes del 5 de marzo, cuando caduca el programa de protección de los dreamers.

Todos fueron sorprendidos -incluyendo los asesores de la Casa Blanca- el miércoles cuando Trump, casi de la nada en un breve intercambio con reporteros antes de viajar a Davos, comentó que estaba abierto a considerar un proceso hacia la legalización y hasta ciudadanía de los dreamers -esto poco después de haber rechazado una propuesta bipartidista que se basaba en esa misma forma de avanzar. Más tarde insistió en que su mensaje a los dreamers es que “no se preocupen”.

Anoche y esta mañana, la Casa Blanca logró condicionar lo dicho por el presidente, de nuevo enfocándose en los puntos de seguridad fronteriza y el muro y mayores restricciones sobre a quienes les sería permitido ingresar a este país, reiterando que Estados Unidos está amenazado por una ola de inmigrantes.

Mientras tanto, su gobierno continuo con sus políticas de persecución de inmigrantes y sus aliados, amenazando formalmente a más de 20 ciudades y estados que se declararon “santuarios” que si rehúsan colaborar con las autoridades migratorias federales enfrentarán el retiro de fondos federales. Trump calificó ayer a las entidades “santuario” como “los mejores amigos de pandillas y cárteles”.

Otra sorpresa

Abogados y no pocos asesores de la Casa Blanca también fueron sorprendidos por otros comentarios de su jefe antes de partir hacia los Alpes, y se pasaron el día de hoy tratando, igual como con lo de los dreamers, de modificar y condicionarlos. Trump declaró que ‘estaba deseoso” de tener un intercambio con el equipo de investigaciones encabezado por el fiscal especial Robert Mueller que está examinando la mano rusa en las elecciones, la posible colusión de la campaña de Trump y ahora posibles intentos de obstruir esa indagación por el mismo Trump. “Me encantaría hacerlo, y me gustaría hacerlo lo más pronto posible”, afirmó el presidente anoche en la misma sesión no programada con reporteros donde habló de su amor por los dreamers.

Los abogados de Trump le habían dicho que no hiciera declaraciones sobre el asunto mientras sus abogados negociaban con Mueller sobre las condiciones de la posible interrogación. Hoy insistieron en que el jefe habló con prisa, y sólo estaba reiterando su voluntad de cooperar pero que todo estará sujeto al consejo de sus abogados. La gran preocupación de su equipo legal y algunos asesores es que cometa perjurio o, peor, que revele sin querer que sí buscó obstruir el proceso de investigación. Mientras tanto, defensores del presidente (y él mismo) buscan descalificar la imparcialidad de la investigación por varios lados, desde promover la idea de que hay una conspiración anti-Trump dentro del FBI y otras partes “corruptas” del “estado profundo”.

Y hablando e amenazas: a pesar de otro tiroteo letal en una escuela esta semana, nada cambia. Ocurrió el martes en una preparatoria en un pueblo de Kentucky, y dos estudiantes de 15 años murieron, 18 más fueron heridos. Fue el tiroteo en una escuela número 11 del año -y eso que solo fue el día 23 de este nuevo año. Investigadores afirman que desde 2013, se han registrado, en promedio, un tiroteo en escuelas cada semana.

Fuente: La Jornada

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