• El periodista se encuentra refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde el 19 de junio de 2012.

La canciller María Fernanda Espinosa confirmó este jueves 11 de enero que el Gobierno concedió la nacionalidad al creador de WikiLeaks, el australiano Julian Assange, quien está asilado en la embajada de Ecuador en Londres desde 2012.”Esta naturalización fue concedida el 12 de diciembre del año 2017“, expresó la diplomática en rueda de prensa.

La funcionaria dijo que “el caso de Julian Assange debe manejarse con cautela, prudencia y apegado a la normativa legal“, refiriéndose a las especulaciones y reacciones en las redes sociales. También, que se han explorado 3 alternativas respecto a su caso: ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), proceso de naturalización (solicitada el 16 de septiembre de 2017) y la posibilidad de otorgarle una asignación especial diplomática; esta última opción fue negada por la Oficina de Exteriores de Gran Bretaña.

Espinosa lamentó la filtración de información sobre Julián Assange. También reveló que el ciberactivista solicitó la naturalización y fue concedida el 12 de diciembre de 2017. La funcionaria aprovechó la ocasión para reiterar que el caso Assange es un “tema heredado” y que seguirá buscando alternativas en protección de derechos.

“Esta naturalización fue concedida el 12 de diciembre del año 2017”, expresó la diplomática en rueda de prensa, añadiendo que a raíz de esto Quito pidió a Londres que sea reconocido como “agente diplomático” ecuatoriano, lo que fue negado.

El fundador de WikiLeaks, la web que difundió miles y miles de secretos oficiales estadounidenses, entró en la embajada ecuatoriana en Londres en 2012 para escapar a la extradición a Suecia, cuya justicia quería interrogarlo como sospechoso de varios delitos sexuales que él niega.

– De pequeño pirata informático a azote internacional-

Julian Assange pasó de pequeño pirata informático a azote de Washington o Madrid, ganándose fama de héroe libertario o de villano al servicio de Moscú, según las diferentes perspectivas.

Originalmente australiano, su reclusión en el edificio de la legación en el barrio de Knightsbridge hizo que su estrella y protagonismo se fueran apagando, hasta su intervención en las elecciones estadounidenses de noviembre de 2016 y en el proceso independentista catalán de octubre de 2017.

En ambos casos, el gobierno ecuatoriano tuvo que recordarle que no podía entrometerse en asuntos de terceros desde su legación, pero, antes, su organización Wikileaks cambió quizás el signo de las elecciones estadounidenses al publicar miles de mensajes secretos de la campaña de la candidata demócrata estadounidense, Hillary Clinton.

En el caso catalán, se puso del lado de los independentistas y contra el gobierno central de Mariano Rajoy, dando gran eco, por ejemplo, a imágenes de la respuesta policial al referéndum de independencia del 1 de octubre.

La campaña de Clinton acusó a Wikileaks de estar difundiendo “propaganda rusa”, pero Assange negó estar al servicio de Moscú: “WikiLeaks ha publicado más de 800.000 documentos relacionados con Rusia o (su presidente Vladimir) Putin, y la mayoría son críticos”, se defendió.

WikiLeaks, creada poco antes como una organización sin ánimo de lucro dedicada a dar a conocer las cloacas de los Estados, saltó a la fama en 2010 con la difusión de un video en que se veía a un helicóptero estadounidense jugando al blanco con civiles en Afganistán.

Le siguieron cientos de miles de documentos oficiales confidenciales, desde mensajes militares a cables de embajadas, a veces ridiculizando a mandatarios locales.

Gran parte de ese material se lo suministró Chelsea Manning -soldado estadounidense Bradley Manning, antes de su cambio de sexo de hombre a mujer-, que acabó condenada a 35 años de cárcel pero que salió en 2017 tras 7 años, indultada por el anterior presidente, Barack Obama.

Assange, de cabellos canos y expresión sobria, esgrime a veces una media sonrisa sarcástica, entró en la embajada ecuatoriana de Londres el 12 de junio de 2012, cuando agotó los recursos para no ser extraditado a Suecia, donde era sospechoso de varios delitos sexuales contra dos mujeres.

El australiano siempre temió que Suecia fuera solamente una escala hacia un destino final en Estados Unidos, cuyo gobierno estaría deseando echarle el guante.

La habitación en la que Assange ha pasado más de cinco años está dividida en una oficina y una sala de estar, con una cinta para hacer ejercicio, una ducha, un horno microondas y una lámpara de luz solar artificial.

 Fuente: Ecuavisa

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