• Reúne la expresión de artistas que utilizaron un color que representa la sangre, el fuego y los rayos del sol: García Cepeda

Una de las grandes aportaciones del México prehispánico al arte universal quedó de manifiesto la noche del jueves 9 de noviembre con la inauguración de la exposición Rojo mexicano. La grana cochinilla en el arte, en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Se trata de 70 piezas provenientes de colecciones nacionales e internacionales como La recámara de Van Gogh en Arlés y La deposición de Cristo, de Tintoretto, que por primera vez se presentan en nuestro país.

La secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, presidió la apertura de esta magna muestra, acompañada por Lidia Camacho, directora general del INBA; Miguel Fernández Félix, director del Museo del Palacio de Bellas Artes; Gabriela Garza, presidenta del Patronato Amigos del Museo del Palacio de Bellas Artes y por el curador Georges Roque.

María Cristina García Cepeda señaló que esta exposición reúne la expresión de grandes artistas de occidente que descubrieron y utilizaron, gracias a nuestras culturas milenarias, un color que representa la sangre, el fuego y los rayos del sol. El carmín encendido que para los toltecas significaba el camino rojo, lugar en el que el sol tenía su casa, y para los chontales, la fuerza.

Afirmó que con la exposición Rojo mexicano, La grana cochinilla en el arte, la Secretaría de Cultura, a través del Museo del Palacio de Bellas Artes, reafirma su compromiso por estudiar y difundir el legado de nuestra cultura, así como la aportación de México a las artes universales, al conjuntar a grandes autores que utilizaron el rojo ancestral para dar vida a piezas que forman parte de la iconografía universal.

ALR Conaculta

“Esta muestra es la suma del trabajo y la dedicación de instituciones culturales de México y del mundo; es un proyecto coordinado y transversal con otras secretarías de Estado y con gobiernos estatales que han colaborado para ofrecer al público un recorrido por obras y autores, por tiempos y lugares, en el luminoso rastro que un pequeño insecto dejó en el arte”, agregó la secretaria de Cultura.

Lidia Camacho afirmó que la muestra se acompañará por un marco informativo que ofrece al público un acercamiento con los procesos que se llevaban a cabo desde hace siglos, para extraer este pigmento emblemático que ha enriquecido la estética en el mundo.

El curador Georges Roque recordó que en el Códice Florentino, Fray Bernardino de Sahagún menciona en el apartado relativo a la planta teztual la receta para preparar el tlacuahuac tlapalli, nombre dado al pigmento de grana cochinilla que se mezclaba con tlalxocotl, una sal metálica rica en aluminio y tlaliyac.

Durante el recorrido el público pudo conocer las dos obras emblemáticas de esta muestra, La deposición de Cristo, de Tintoretto, y La recámara de Van Gogh en Arlés, donde la grana cochinilla interviene para producir las tonalidades de morados que se observan en las puertas y en las paredes, mismos que son opuestos al amarillo puro que se observa en las sillas y en la cama de este último cuadro.

También destacan piezas como una papelera realizada en Pátzcuaro, Michoacán, en el siglo XVIII, con detalles de grana cochinilla, así como un atril de Olinalá, Guerrero, realizado en 1760 con el mismo material.

Obras como La Virgen de Guadalupe, realizada por Cristóbal de Villalpando en el siglo XVII y el Ecce Homo, de Luis Morales “El Divino”, del siglo XVI, en el que la capa de Cristo y la sangre de su corona de espinas fueron realizada con grana cochinilla.

La exposición Rojo mexicano. La grana cochinilla en el arte, se presenta hasta el 4 de febrero de 2018, en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Fuente: Secretaría de Cultura

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