• La bibliografía en torno al 11S no ha dejado de crecer desde el atentado de 2001

1.- La torre elevada, Lawrence Wright

El veterano periodista de la revista The New Yorker realizó cerca de 500 entrevistas a lo largo de cinco años para escribir este apabullante libro. Una impecable lección de periodismo con el que obtuvo el Premio Pulitzer y puso en claro la historia del auge de Al Qaeda, y de sus líderes Osama bin Laden y Ayman al-Zawahiri. John O’Neil, jefe de la sección de contraterrorismo del FBI, es el otro personaje de esta historia el hombre que comprendió la amenaza latente.

2.- Netherland, Joseph O’Neill

Nominada al Man Booker y ganadora del PEN/ Faulkner, esta novela fue elegida como una de las 10 mejores del año por The New York Times en 2008 y saludada con entusiasmo por el público y la crítica. Con el trasfondo del 11 S, O’Neill arma una sólida historia con un eco más que notable del Gran Gatsby. Su protagonista un holandés dedicado a las finanzas, decide quedarse en Nueva York, aunque su mujer y su hijo marchan tras los atentados. En el club de críquet del excéntrico Chuck Ramkissoon encuentra su tabla de salvación.

3.- Un transtorno propio de este país, Ken Kalfus

El novelista estadounidense fue el primero que abordó el atentado a las Torres Gemelas desde una perspectiva cargada de ácido humor. La pareja protagonista, en pleno proceso de divorcio, ve el choque de los aviones desde puntos distintos de la ciudad pensando que el otro cónyuge ha fallecido. Los dos se salvan y la novela avanza sin dar tregua a la guerra doméstica, explorando territorios paralelos a la actualidad política de EE. UU. postatentado.

4.- El Informe 11-S, Sid Jacobson y Ernie Colón

El guionista Jacobson y el dibujante Colón lograron transformar las casi 600 páginas del informe oficial de la comisión del 11S en una novela gráfica, que fue publicada en EE. UU. al cumplirse el quinto aniversario de los atentados. Una obra que permite digerir y entender la investigación.

5.- El hombre del salto, Don DeLillo

El terrorismo no fue algo nuevo para el clásico autor de Submundo, pero con esta novela se lanzó directo al corazón de la tragedia real y trató de construir una nueva estética. Su recreación del shock es tan potente como su destilada prosa, y a través de su protagonista Keith, un superviviente del ataque, y de Hammad, un mártir en ciernes, va alejándose de los hechos y montando una ficción, quizá demasiado pegada a la realidad para poder despegar. Algo parecido le ocurrió a John Updike con Terrorista.

Fuente: El País

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