• La Facultad de Música realiza estos esfuerzos a través de dos programas, encabezados por Adriana Sepúlveda
• Hasta el momento se han titulado cuatro alumnos ciegos en las licenciaturas de Piano, Educación Musical y Canto

La inclusión universitaria va más allá de los sentidos. Este esfuerzo se mira con el oído y se aprecia en el espíritu. Adriana Sepúlveda emprendió, hace 22 años, un esfuerzo en la hoy Facultad de Música (FaM) de la UNAM, que ha derivado en dos pilares educativos inclusivos: el Proyecto Permanente para Apoyar la Formación Musical Profesional de Alumnos Ciegos y/o Débiles Visuales, y Todos Somos Uno, de Educación Musical para Personas con Discapacidad.

Actualmente la FaM continúa con esta tarea, que no tiene impedimento alguno para que personas con discapacidad se conviertan en músicos profesionales y exitosos.

Ciegos y débiles visuales

Hace ya varios años la madre de un niño pidió en la entonces Escuela Nacional de Música de esta casa de estudios una oportunidad para su hijo; le interesaba esta disciplina, pero había un impedimento “formal”: no veía.

“Respondí que no sabía cómo enseñarle, pero ahí nació el reto y el Taller de Musicoterapia, que a la postre derivó en estos dos proyectos. El pequeño que pretendía ser músico, ahora adulto, se llama José Antonio López Gutiérrez, y hace algunas semanas se licenció de la carrera de Piano, tras un concierto en el que interpretó 12 preludios de Johann Sebastian Bach. Ha sido la emoción más profunda de mi vida”, recordó la académica.

La matrícula de alumnos en esta condición asciende a 10, distribuidos en las carreras de Piano, Canto y Educación musical. La primera es la licenciatura que incluye la población más numerosa y los alumnos están integrados al Proyecto Permanente para Apoyar la Formación Musical Profesional de Alumnos Ciegos y/o Débiles Visuales.

“Otro indicador importante es que tenemos a cuatro alumnos titulados: José Antonio López Gutiérrez e Itzel Santiago, de Piano; Imelda Reyes, de Educación Musical; y Alan Pingarrón, de Canto. Ellos han incursionado en el área laboral, cuentan con trabajo estable y han participado en concursos nacionales, en los que han obtenido primeros lugares”.

Es el caso de Imelda Reyes, quien labora como docente de música en el Instituto Nacional para la Rehabilitación de Niños Ciegos y Débiles Visuales. “La formación que reciben en la FaM es de alta calidad, y debido al sistema tutorial de la UNAM podemos asegurar la continuidad de su educación”, subrayó.

En tanto, Alan Pingarrón obtuvo el segundo lugar en el concurso Ópera Prima (reality transmitido por Canal 22 en 2010), y en el mismo certamen el Premio del Público; y José Antonio López ganó un concurso a nivel nacional para estudiar piano en Canadá.

A futuro

Carlos Iván Jacinto Sebastián, quien da cátedra de guitarra y canto en el Comité Internacional Pro Ciegos, será el quinto músico invidente que se titulará en la UNAM; en su caso, será en la especialidad de Piano.

Además, añadió la docente de la FaM, vienen tres niños destacados: Sophie Alessandra Castro Bobadilla, Aisha Karina Medina, y Óscar Guzmán Ruiz.

“Ésta ha sido mi pasión, siento que aprendo más de las personas con discapacidad: se crea otro mundo, es otra dinámica; no tengo esa actitud de ‘te voy a ayudar’, sino: ‘vamos a estar juntos, a ver qué aprendemos mutuamente’”.

Actualmente, detalló Adriana Sepúlveda, se ha logrado permitir su inscripción en todos los niveles (inicial, medio básico, propedéutico, licenciatura y posgrado), pues la discapacidad no les impide cumplir con los requisitos de ingreso que estipula la Legislación Universitaria y el Reglamento General de los Centros de Extensión Universitaria.

“Los chicos escriben en Braille con su regleta y su punzón, o con su máquina Perkins, o les digo las notas, sus valores y compás, y ellos las tocan, también de oído y de intuición. Es un esfuerzo gigantesco”, subrayó.

Todos Somos Uno

En 1995 Adriana Sepúlveda formó el Taller de Musicoterapia a través del entonces Centro de Extensión Universitaria de Iniciación Musical. Fueron aceptados alumnos con autismo, parálisis cerebral, deficiencia mental, ceguera y/o debilidad visual, entre otras discapacidades. Después del año 2000, el taller se dividió en dos proyectos, uno de ellos fue Todos Somos Uno, de Educación Musical para Personas con Discapacidad.

Cabe destacar el desempeño de Miriam Gutiérrez Hernández, psicóloga y psicomotricista, que ha estado desde la fundación del proyecto, así como de un grupo interdisciplinario de universitarios de servicio social y asistencia.

Fuente: UNAM

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